lunes, diciembre 26, 2011
lunes, julio 04, 2011
Huir
Y escapar, y marcharse lejos, muy lejos, donde el dolor y la inconsciencia no hagan mella, donde las lágrimas no existan, donde esta habitación sea un lugar más pequeño, más acogedor, menos vacío, donde esperan los sueños, donde aguarda la esperanza, donde no quede nada, de nada, sólo blanco, yo lo estropeé y ahora tengo que arreglarlo, sólo el mundo y yo. Por fin.
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sábado, junio 25, 2011
Un poco de azúcar
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viernes, abril 01, 2011
(sin título)
Hay cosas que siempre terminan cambiado, y mucho. Por suerte.
Leer más...jueves, marzo 10, 2011
Y así terminan los cuentos
jueves, marzo 03, 2011
Y hoy que sé que no volverás
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sábado, diciembre 11, 2010
¿Sabías que...
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lunes, noviembre 01, 2010
Expediente 2712
Aún caían por su pecho, algunas gotas que se deslizaban desde su pelo, mojado, que mantenía ese olor a cloro que desprenden las piscinas en verano, parecía que aún dormía cuando pasaron los forenses, cuando recogieron todas y cada una de los posibles indicios que explicaran su muerte.
Y mientras ella sonreía, muerta, tendida, dormida, su cuerpo tostado por el sol parecía desafiar el blanco de la hamaca y los rayos de sol marcaban el contorno de su piel, de dorado, casi como las princesas de cuento.
A Silvia nunca le gustó estar vestida en casa, se paseaba coqueta de habitación en habitación, mientras bebía una cerveza que acaba de sacar del congelador y te miraba de arriba a abajo dando a entender que estarías mucho mejor sin ropa, como todos.
Morir allí sobre la hamaca y desnuda, no era algo inesperado, y tenía tanto de provocación como la sonrisa que se dibujaba en su cara, tanto, que a veces nos planteamos, si no lo tendría todo pensado desde el principio, como un reloj, una cuenta atrás imposible de parar, una bomba de relojería que marcaría nuestras vidas para siempre.
A Silvia la encontraron llevando tan sólo dos pendientes, ninguno igual al otro. En la oreja derecha un signo de interrogación, enorme, desafiante, de color negro, adornaba el lóbulo y caía sobre su hombro con brusquedad, en el izquierdo una silueta gris, aparentemente de una chica, alta y flaca, con el pelo rizado, casi tan largo como el otro pendiente, pero mucho menos pesado.
Tampoco eso nos pareció inesperado. A Silvia siempre le gustaron los acertijos.
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viernes, octubre 15, 2010
Mares de sabiduría
domingo, octubre 10, 2010
Seamos sinceros
*En Gran Canaria se llama así a las palomitas de maíz.
domingo, enero 24, 2010
30 cosas sobre mí
Todo eso que llevo dentro sale a la luz en este pequeño resumen, eso sí, el mar y los girasoles los he dejado fuera, creo que su influencia es demasiado obvia en Érase una vez el caos.
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lunes, diciembre 21, 2009
365 palabras para 365 días
Ese pan fue el alimento diario para esta montaña rusa que comenzó con la creación de más de mil grullas que exige la tradición japonesa para poder pedir que se cumplieran mis sueños, más de mil grullas que me llevaron a ver mis escritos al otro lado del Atlántico, a filmar con mayor o menor acierto todo lo que encontré a mi paso, y a volar por primera vez como una verdadera abeja reina, sin prejuicios, sin remordimientos, a dejarme llevar más allá de mis límites y a traer de vuelta a mi vida a aquella niña que aún se permitía soñar.
"Siento que el 2009 va a ser un año en el que nos pasarán cosas importantes", fue la profecía de una pequeña bruja que me visita en ocasiones. Y así ha sido. Ha sido el año del aprendizaje, del autoconocimiento, de bordear los límites, de superar los errores y sobrellevar algunas pérdidas -una vez más-, el año de aprender a dejarse llevar -y de todo el esfuerzo que eso supuso-, para que la vida pudiera acercarme a todo lo que realmente estaba esperando.
Y lo que parece un final, un final de año, de ciclo, quizás de ciudad, no debería ser más que un alto en el camino, una parada para coger aire y recuperar lo conseguido durante el último año, lo avanzado. Pero como cada año, nuestro calendario anual culmina a las puertas del invierno, que este año parece mucho menos frío, que parece por primera vez en mucho tiempo, un buen invierno, quizás porque tú estás aquí, porque has llegado y nunca es tarde para hacerte un hueco en el nuevo año que comienza, si te apetece quedarte, y porque pase lo que pase, todo va a salir bien.
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miércoles, noviembre 11, 2009
Íntimo y personal
Allí, en el lugar en el que me crié, las chicas son altas y guapas, tienen la tez dorada por el sol y la suavidad de los alimentos de la tierra en el rosado de sus mejillas, miran a los ojos con dulzura, a través de unas pupilas color miel y los reflejos dorados que el sol y el mar han pintado el los mechones de su pelo. Ellas llevan la gracia de sus gentes guardada en los hoyuelos de la sonrisa, la talla media de sus sostenes supera la media nacional y disfrutan, mucho más que la mayoría, de la ropa interior alegre y colorida, según las declaraciones de la responsable de una conocida franquicia comercial.
Las chicas del lugar del que vengo, se sientan a mi lado en el avión cuando vuelvo de visitar mi entrañable continente en miniatura y me recuerdan que lo único que anula mi pasado tropical es no parecerme a ellas ni una pizca. ¡Qué asco de féminas!
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jueves, mayo 07, 2009
Sinestesia
Se acerca una época de cambios. Érase una vez el caos... está preparando una pequeña renovación. Yo, mis duendes, mis girasoles y mis estrellas no nos vamos a ninguna parte, pero si necesitábamos un corte de pelo para adaptarnos a los nuevos tiempos. A ver qué les parece a ustedes, que son los verdaderos destinatarios de todo lo que sucede aquí, en medio del caos.
Pero aún queda un tiempo para eso. Y mientras tanto quería presentar por fin a mi otro yo. Para todos aquellos que no me conozcan personalmente, a lo mejor les interesa saber (o a lo mejor no, quién sabe) que soy periodista y además de escribir mis cuentos, poemas o reflexiones en este blog también dedico mi tiempo a escribir de vez en cuando en Sinestesia (http://www.daviniasuarez.com/).
Sinestesia pretende ser un blog de actualidad, pero no de la actualidad que marcan los periódicos sino de mi propia actualidad. Sinestesia es la capacidad que tienen algunas personas para percibir a través de sentidos diferentes a los habituales (escuchar colores, ver sonidos o emociones, saborear palabras, etc.). Mi blog pretende ser una visita a todo eso a lo que podemos llegar a través de nuestros sentidos, a todo aquello que puede emocionarnos, sorprendernos, maravillarnos, todo aquello que influye en nuestra relación con los demás, y todo aquello a través de lo que aprendemos, nos informamos, crecemos o vivimos. Sinestesia es mi relación plurisensorial y multimedia con el mundo. Y espero que puedan disfrutarla.
Leer más...lunes, marzo 23, 2009
Triangulo del arte
A veces toca hacer un poco de autopromoción. Y éste es uno de esos momentos.
Como no tengo ya pocas cosas en las que participar, he decidido comenzar junto a algunos compañeros de historias un nuevo blog. Sí, sí, otro, por si alguien no tenía ya bastante con soportarme por Érase, ahora Alnitak por partida doble.
El blog se llama Triángulo del arte (sí, como la zona de Madrid) e intenta imitar la vida en una residencia virtual en la que viven, por ahora, siete personajes. Cada participante está encargado de escribir algo así como el "diario" de un personaje y contar cosas sobre su vida en la residencia o sus opiniones, etc.
Estamos empezando así que el blog está "en pañales" y todavía no tiene una historia demasiado formada, pero esperemos que comience a tener una coherencia fuerte entre los personajes y su historia común en cuanto le cojamos el truco a los personajes.
Sobra decir que no les voy a decir cuál es mi personaje (él o ella), aunque supongo que para los que me leen en Érase una vez el caos... no será muy complicado reconocer mis letras.
Espero que les guste.
lunes, diciembre 08, 2008
Definir el 33 en más de 33 palabras
martes, diciembre 02, 2008
Gotitas de felicidad
jueves, julio 31, 2008
Gravedad
La cuerda que te sujetaba al techo se desprende y te incita a volar despacio pero de forma imparable desde tu preciosa guarida en dirección al suelo.
A veces caes y no sabes muy bien por qué caes. De repente te sorprendes en el aire, sin suelo bajo tus pies, precipitándote al vacío. Y entonces intentas aferrarte a las paredes para no seguir cayendo, y descubres que te sostienes a ratos, pero la gravedad te empuja irremediablemente hacia abajo.
A veces caes, sin preguntas, sin respuestas, sólo caes. Y rezas en silencio a ese Dios que sabes que no existe para que te deje a mano en algún lugar de la caída, un paracaídas que mitigue el golpe.
martes, julio 15, 2008
Dos veces
Ayer me acerqué a escucharlos, mientras decidían cuál era la parada en la que tenían que bajarse, con el simple objetivo de jugar a identificar sus acentos, juego que adopté al regresar de tierras británicas y que se me quedó encallado en la rutina desde entonces.
Identifiqué a la chica y a uno de ellos como italianos, pero el otro acento se me resistía y se escabullía de forma maestra por el alfabeto. Levanté la mirada para completar la descripción con un aspecto físico, una marca cultural, una moda que me permitiera estructurar una identidad extranjera en tierra prohibida.
Pero no pude ir más allá, al mover la cabeza una cuchillada me atravesó el pecho y dos ojos negros como el grafito escribieron su nombre a fuego en mi piel. Ya no recuerdo que pasó después, el tiempo se detuvo durante unos segundos, minutos, quien sabe cuánto tardó el metro en llegar a la próxima parada. Me había quedado atrapada entre el ayer y el hoy, en un segundo de inconsciencia que aprovechó para marcar mi día, quizás mi semana en el calendario de la sinrazón.
Despúes me marché. Me bajé de aquel vagón y creí haberlo soñado todo, creí haber imaginado unos ojos que me miraban y un acento que nunca llegué a identificar.
Hoy me he acercado al Ayuntamiento para resolver unas cuestiones y al contrario de lo que tengo acostumbrado decidí romper con mi rutina e utilizar la guagua para llegar. Allí bajo la marquesina, sentado con la mirada perdida lo encontré a él. No lo busqué, pero simplemente estaba ahí. Aunque quizás el no era consciente de lo que estaba pasando, allí estaba, minutos antes de que la vida comenzara a girar más deprisa.
Intenté evitarlo, intenté evitar que me dejara clavada de nuevo en el sitio o que me arrastrara a un agujero negro sin salida, me coloqué detrás, donde no pudiera verme y le observé coger la guagua, mientras yo esperaba a la amiga que compartiría conmigo los quehaceres de la burocracia.
Entonces, lo recordé "nunca hay dos sin tres", había dicho aquella señora hacía ahora tres años y reí a consciencia, reí sinceramente y de verdad.
Estaba segura de que jamás volvería a verlo y me esforzaba en grabar a fuego el estremecimiento que había causado su ojos sobre mi piel, cuando volví a sentirlo. Levanté de nuevo la mirada y allí estaba él, en la puerta del Ayuntamiento, mirándome, esperando no sé qué bendición del cielo o simplemente dejando la vida (y los números del turno) pasar.
Nunca hay dos sin tres. Al final ella tenía razón, nunca hay dos sin tres, nunca. Ahora, me gustaría volver, allá a su país natal y sacarla de aquella pequeña cama para que me contara lo que sucede con el cuatro. Quizás perdí mi oportunidad al no entablar conversación en la puerta del Ayuntamiento, quizás simplemente no quise reconocer el pánico que me producen ese tipo de situaciones, quizás decidí huir, como siempre, o quizás, sólo quizás puede que nunca haya tres sin cuatro.
