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viernes, abril 24, 2009

Semana Literaria. Texto 5: Entre acentos...

Los infiernos de tus exclamaciones
descansan hoy en punto y aparte
retrasando el hueco que dejaron
las comas en mi estómago.

Se han enmudecido las vocales
-y las cuerdas-
al abrir este paréntesis en mis ilusiones
que deshoja las palabras que no se escaparon.

Aguardan las interrogaciones dormidas
pasivas
sin principio ni punto y final
entre corchetes de tono exasperado.

Prefiero parafrasear el vacío de las letras
que quedaron mudas
y los silencios y los fonemas
que marcan la diferencia.

Antepongo recordar con diéresis
los errores cometidos,
poner al tiempo como testigo
y separar con guiones mi futuro.

Quisiera declamar con dos puntos
sobre todas las tildes,
las que marcaron nuestros pasos
y dieron ritmo a nuestros puntos
y a los seguidos.

Hoy recogeré mis puntos suspensivos
uno a uno
y volveré a releer las citas guardadas
y descifrar entre líneas
el significado de todas las comillas.

Apacigua, si puedes, tus siglas
y las mías
antes de que se acabe este verso
y el punto y coma nos arrebate
como siempre
el mejor de los finales.

Si quieres leer más textos de la Semana Literaria, aquí están.

La réplica escrita hoy por Darkblue7, aquí.


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jueves, abril 23, 2009

Semana Literaria. Texto 3: Y si el mundo fallase... (réplica)

...sólo por un momento.

Si dejara de girar a una velocidad constante, si de repente se detuviera en el tiempo, ¿nos detendríamos nosotros también? Quizás ya se detuvo en algún momento en el que perdimos la sonrisa y se congelaron las lágrimas, en algún momento en el que la vida dejó de pasarnos.

Si dejara a medias su recorrido en torno al sol, si nos fallaran los astros y los satélites, y dejaran de llegar las olas a esta orilla, ¿dejaría de sentirme tan sola en medio de este planeta inhóspito? Quizás ya todo eso ocurrió y por eso no llegaron los mensajes de auxilio que te mandé en una botella, los que lancé desde la playa en la que viví mi infancia, en la que crecieron mis sueños.

Si se saliera de su órbita para tomar su propio el rumbo, para conocer otras partes del universo, si nos dejara atrás flotando en una nada invisible, sin atmósfera, sin posibilidad de comunicarnos ni respirar para vagar todos solos a la deriva entre las estrellas, ¿seguiría echando de menos nuestras risas? Quizás estoy vagando ya, desde hace meses, en esta nada que no es nada ni es algo, en este universo tan bello que no he ganado aún mi derecho a disfrutarlo.

A veces el mundo falla. Y mi cama antes pequeña se transforma en una constelación sin estrellas y a mi lado noto el hueco de un agujero negro que hace tiempo intenta absorberme, y que no tengo muy claro por qué ha llegado a crecer tanto desde que te fuiste.

Y si pudiésemos arreglarlo...

...sólo por un momento.



Éste texto es una réplica al escrito hoy por Darkblue7.

Si quieres leer más textos de la Semana Literaria, aquí están.


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miércoles, abril 22, 2009

Semana Literaria. Texto 3: Sin artificios

A menudo sólo somos. Así, sin más, sin artificios, ni definiciones ni preámbulos, ni nubes en el rostro ni aviones que caen en picado.

Lo bueno sería aceptar y asumir que sólo somos, que no hay que darle más vueltas, que no tiene sentido, que el universo está lleno de elementos que sólo son y no por ello dejan de ser, ni son más o menos útiles, ni más o menos bellos.

Somos y justo ahí está el secreto.

No te escabullas mientras duermo para rizar los jirones de nuestra existencia ni salgas corriendo cuando el miedo ya no te deje existir. Al final sólo somos y eso es lo que cuenta.


Puedes leer la versión de Darkblue7.

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martes, abril 21, 2009

Semana Literaria. Texto 2: El olor de tu reflejo (réplica)

El día que decidí morir ni siquiera mi familia estaba cerca para impedírmelo. Elegí uno de esos días en los que las visitas estaban prohibidas, uno de esos festivos en los que la mayor parte del personal se tomaba el día libre para visitar a sus parientes. El día que decidí quitarme la vida, probablemente ni siquiera yo estaba allí.

Las cosas no estaban tan mal por ese entonces, el mundo parecía haberse reordenado tras la tormenta y los días transcurrían tranquilamente. Ya no necesitaba los calmantes y podía pasarme horas conversando con las enfermeras de mi planta sobre el clima, el gobierno de turno, lo guapo que aparecía Jude Law en su última película o las erratas que aparecían en los libros que leía mientras permanecí en el hospital.

No era un día especialmente trágico, no había ningún suceso anterior en mi vida que hubiese recordado, ninguna nota en el calendario que provocara una recaída, ni siquiera una llamada o una carta que no me apeteciera recibir. No, mi pasado no volvía a tomar las riendas en mi vida ni me impedía sonreír. Alejandro, el psicólogo que llevaba mi caso, tampoco lo entendió. Había dedicado media vida al estudio y a la especialización en su campo y de repente una paciente que parece curada decide saltar por la ventana sin razón aparente.

Pero siempre hay razones para las acciones enfermizas.

Ni siquiera una estricta dictadura militar podría haber impedido mi caída al vacío aquella tarde, ni el recuerdo de los días en el campo con los abuelos. Cualquiera en mi situación lo hubiese entendido sin reparos.

Nuestra relación siempre fue enfermiza, una adicción al otro, probablemente sin motivos, pero más peligrosa que cualquiera de las drogas y una desaparición que nunca entendí, bueno, que nadie entendió, no había sido la mejor forma de ponerle fin.

Todas las drogas que he tomado, he conseguido dejarlas poco a poco, sin decisiones bruscas, sin aspavientos, en pequeñas dosis. Tu partida no sirvió para nada. Me quedé aquí, sufriendo el mono, anclada en este sin saber, en esta sensación de que me falta algo, de que ya nada tiene sentido, de que mataría por tener tan sólo una pequeña dosis de ti.

Y eso hice. Aquella mañana me desperté con tu olor en mi almohada, y de repente, comenzaron de nuevo las taquicardias, la ansiedad, la búsqueda, los ojos en blanco, la vida, la euforia, el caos. Busqué infructuosamente el origen del olor con la mirada. No había nadie en la habitación, nadie en la puerta, no se escuchaban voces en el pasillo, la televisión apagada, la ventana cerrada, el suelo limpio, flores en el jarrón, sábanas recién estrenadas, nada.

Entonces lo vi. Había un pequeño pájaro muerto junto a la puerta. No sé cómo llegó allí ni cómo murió, probablemente se golpeó tontamente contra el cristal de la ventana o el ventanal de la puerta. Pero allí estaba, trayendo ese olor hacía mí, ese olor a muerte, a tu muerte, a ti. Regalándome los efluvios de tu último día conmigo. Entonces lo vi. Había encontrado la solución a mi enfermedad.

Ahora todo está oscuro, alguien canta algo a mi alrededor y noto como el mundo se mueve bajo mis pies. Han intentado perfumarme para liberarme de tu olor incluso ahora, que todo tiene sentido. Pero no lo han conseguido.

Yo sí, porque siempre hay razones para las acciones enfermizas, y este ataúd cerrado con el olor a nuestra muerte es justo la dosis que necesitaba para el resto de mi vida.


Puedes leer el original en la página de Darkblue7.

Si lo que quieres es saber de qué va la Semana Literaria, aquí te lo cuento.

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lunes, abril 20, 2009

Semana Literaria. Texto 1: Océanos de barro

Hay océanos de barro entre tu cara y la mía
y me asaltan las verdades en el pecho
y me agotan los temblores
y siento la soga al cuello
en el momento de cruzarlos
y vuelvo a los inviernos cerrados
y los veranos abiertos
a silenciar los susurros
a intentar perderme entre tus dedos.

Hay otoños sin duelos entre esta habitación y el destino
y me atacan mis miedos -y los tuyos-
y me inquietan las ilusiones
y me ahoga respirar este humo
otra vez tan cerca del cielo
y vuelvo a quemar nuestros cuerpos
y a vaciarlos por dentro
y a ordenar nuestras cadenas
sin olvidar que sigo anclada en este encierro.


Nota de la autora: Así comienza la semana literaria, una pequeña apuesta por la creación literaria como única forma de mejorar y de mantener la inspiración a lo largo del tiempo, y también como parte de este gran juego que es escribir y que refleja toda la magia del proceso de creación.
En esta aventura literaria me acompañará Darkblue7 desde su blog No hay gravedad capaz de atarme el suelo. Un día uno escribirá una réplica basada en el texto del otro, y al día siguiente al revés. Hoy me ha tocado empezar a mí, espero que disfruten de esto tanto como nosotros.

Puedes ver la réplica de Darkblue7.

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Son tiempos difíciles para los soñadores...
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