Imposibles #2
Dos horas aún
me sobra el tiempo,
me falta el aire,
me falto yo.
Dos horas faltan
hasta aquel café con prisas
para dejar la tarde
transformada en noche
y perseguir presas alcanzables
como el guepardo
que sobrevive acechando
los sueños de los demás.
Dos horas
inimaginables, imposibles, eternas,
de releer a Cortázar
de entablar relaciones esporádicas
-y romperlas-
y volver a tu piel
rozando mi brazo junto a la mesa
a tu respiración en mi cuello
a tus dedos
dibujando la línea de mi nuca
y a suspirar el olor de tu pelo.
Dos horas de fallecer
en tus ojos negros
en tu palpitar inquieto
en tu ser hiperactivo
y escuchar la invitación
a una cerveza pendiente,
y dejarlo ir
y oir un hasta pronto
y pensar un hasta nunca,
y un te echaré de menos
y yo también.
