jueves, julio 02, 2009

Mi pequeña muerte E

He visto mi vida pasar ante los ojos, bueno, en realidad no, quizás sea porque tampoco he vivido lo suficiente. Durante unos minutos eternos sólo he pensado que mi vida terminaría así, lentamente, sin agua ni alimentos, mientras miraba cómo mi cara amarilleaba por la deshidratación y el espejo me devolvía una silueta deforme, insulsa, de una persona que no ha vivido lo suficiente, de alguien que en su momento quiso vivir más, y no le dejaron. Estaba sola, sentada sobre una cama con las sábanas por cambiar, un plato y una botella de agua vacía y un par de zapatos nuevos que ni siquiera tuve tiempo de sacar de sus cajas. Esa era mi única opción de muerte, la otra, la descartada, era saltar al patio interior desde mi tercer piso, intentar no hacerme demasiado daño con las cables donde mis vecinos cuelgan sus calzoncillos que siguen sucios, evitar que alguna pinza se colara disimuladamente en alguno de mis ojos o se clavara en mi estómago con la inquietante curiosidad del cirujano que siempre quiso ver el lugar dónde comienzan los ombligos. La otra, la soñada, era la de caminar en equilibrio por la liña de la ropa hasta la ventanta -medio abierta desde hace meses- del soldado de enfrente, que dicen que es marine y nunca viene, y encontrármelo mirando con las persianas abiertas, sólo para recordarme que estoy utilizando su lugar para tender y que por favor, tenga usted la bondad de dejar de pisar ahí, que luego se me ensuciará la ropa que nunca tiendo y que nunca lavo. La otra, la posible, era la de morir de inanición justo en el momento en el que terminara de ver el último capítulo de la última serie que encontrara en Internet, porque hasta la muerte puede ser más agradable si se tiene banda ancha y wireless y la batería no se acaba y la tormenta de verano no nos deja sin suministro eléctrico otra vez.

No he visto la vida pasar ante mis ojos, menuda estúpidez, sólo pensaba en morir en medio de un orgasmo eterno, extraordinario, etéreo, emocionante, estelar, epícureo, especial, exquisito, espléndido, entrañable, elegantemente erótico, exuberante, exitantemente elíseo, mi pequeña muerte E.

No he visto pasar ante mis ojos los mejores momentos de mi vida, sólo he visto como la nueva novia de mi compañero de piso rompía calladamente la cerradura de mi puerta, así en silencio, sin hacer ruido, como quien no quiere la cosa y me sacaba de mis ensoñaciones y de mi bien fingida claustrofobia y me devolvía a mi vida sin imágenes y sin pequeñas muertes.

6 comentarios:

Roberto vie. jul. 03, 01:32:00 a. m.  

no sé por donde empezar...

pero tus textos tienen efectos hipnóticos en mi. Son las tres de la mañana, vengo del concierto de U2 en el camp nou, eufórico, deslumbrado, cansado y ahora me meto en la cama con el desasosiego hermoso de tus letras

sigue...

Yaiza vie. jul. 03, 09:13:00 a. m.  

Creo que no me equivoco si te digo que el verano te sienta bien, que quizás es tu "pequeño muso", que te noto más observadora, más pausada, más etérea, y que éste es uno de los relatos que más me han gustado desde hace tiempo.

Alnitak vie. jul. 03, 09:31:00 a. m.  

jajaja, bueno será porque lo viví en carnes, es más fácil literalizar todo lo que a una se le pasa por la cabeza, que en momentos así, es mucho mucho...

Antonio Rivero vie. jul. 03, 04:59:00 p. m.  

Me ha gustado mucho este texto, Davinia. ¡UN saludo!

M€ vie. jul. 03, 04:59:00 p. m.  

De acuerdo con Yaiza. Salvo lo del "muso": espero que no tomes drogas.

Pez Susurro jue. jul. 09, 01:08:00 a. m.  

Alguien que no ha vivido lo suficiente....

que escalofrío me recorre...

Estás gigante (y bastante sexual) últimamente...

Buenas sensaciones ;)

Besos, Chica-Estrella...

Son tiempos difíciles para los soñadores...
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